Don't forget to sign the agenda / No olviden firmar la agenda
Wednesday, September 28, 2011
Homework Sept. 28
Tuesday, September 27, 2011
Homework Sept. 27
Don't forget to sign the agenda / No olviden firmar la agenda
Monday, September 26, 2011
Homework Sept. 26
¿Ser autónomos o estudiar con mamá?
¿Buscas que apruebe o que se forme como persona? Si vemos a los hijos como meros expedientes académicos, seguro que caemos en el error de estudiar con ellos diariamente. La buena educación es la que se preocupa de la formación integral de los hijos y no sólo de sacar los cursos “cueste lo que cueste”. Son los hijos y sólo ellos los que se examinan, nosotros podemos ayudarles, sin hacerles las tareas, ni sentarnos con ellos.
No es un tema fácil de tratar: “Si estudio con mi hijo no sólo aprueba, sino que saca buenas notas… ¿cómo no voy a hacerlo?”. Pero la cuestión es si en la etapa de Educación Primaria el objetivo es sacar los cursos, o la formación integral del niño.Al estudiar solos ganan en autonomía.
Quizá es cierto aquello de que al educar a los hijos nos vamos formando nosotros mismos, pues cuando los niños entran en Primaria debemos comprender que es un momento, no sólo de gana en conocimientos, sino de aprender a estudiar, a organizarse, a aprovechar el tiempo, a funcionar solos sin la ayuda de los mayores, a ir asumiendo las consecuencias de hacer o no los propios deberes, etc. Si esto no lo tenemos claro, lógicamente, al verles tan menudos tendemos a ayudarles más de la cuenta: “Ven que te voy a organizar los deberes y nos ponemos a estudiar juntos”. Sin pretenderlo, al estar constantemente encima de ellos les estamos haciendo “flojos”, al tiempo que les retrasamos su proceso de autonomía y por ende, de maduración. Les evitamos el esfuerzo de organizarse, de equivocarse, de saber pedir ayuda, de superar la vergüenza de preguntar en clase lo que no comprende: “Si en casa ya me lo explica mamá todas las veces que necesite”, piensan.
Esto no quiere decir que no les ayudemos, por supuesto que les tendremos que enseñar a confeccionarse un horario para fomentar el hábito de estar bien organizados. Además, en esta edad son más bien idealistas, por lo que nuestra aportación será también para ajustar la hora de ponerse a estudiar, el tiempo que dedicarán a cada asignatura, aumentar las horas de estudio a medida que avanzan en los cursos de Primaria, ponerse topes para cada actividad, etc. Asimismo, una vez que se hayan planificado tendremos que estar ahí para exigirles el cumplimiento de lo propuesto, para resolver dudas, para preguntarles un tema, pero nunca para estudiar por ellos o con ellos y sí para enseñarles cómo hacerlo. Es bueno que recordemos que deben lograr ser autónomos cara a la adolescencia y, estudiar cada día con los hijos durante toda su etapa escolar, puede retrasar la maduración afectiva de éstos, creándoles dificultades para “cortar el cordón umbilical”, además de generar una dependencia de los padres para sacar adelante sus obligaciones.
Periodo sensitivo del orden del tiempo
En este sentido, no debemos desaprovechar el periodo sensitivo en el que se encuentran: el orden del tiempo; es decir, de la organización y “aprovechamiento del tiempo con orden”, que se desarrolla a partir de los 7 años. Con anterioridad, entre el primer y tercer años de vida, se vive con intensidad un orden material, de las cosas; y, tras la etapa de primaria, en una edad más adulta procuraremos inculcarle el llamado orden del pensamiento, relacionado con la lógica y con las escalas de valores de cada persona. Pero ahora, de los 7 a los 12 años, y sobre todo de los 10 a los 12 es fundamental intentar ganar la batalla del aprovechamiento del tiempo y la organización del mismo.
Por otro lado, será importante que comprendamos la función que entraña el llevar deberes para casa. Los deberes son, efectivamente, una proyección del programa escolar, pero su objetivo no es otro que la educación integral del niño: ayudarle a aceptar libremente sus responsabilidades y a concebir la cultura como un objeto del que puede apropiarse para su propio provecho. Los padres debemos ser, por tanto, elementos activos en esa tarea, ayudando a los hijos a cumplir con sus deberes.
| CONDICIONES PARA ESTUDIAR BIEN |
| Disponer una habitación para que el niño pueda concentrarse convenientemente. Su propio dormitorio servirá siempre que ningún hermano esté jugando a su lado. No debe haber ruidos. Sería realmente cruel obligar a un niño a estudiar mientras escucha música de fondo, la televisión o una fiesta. Merendar antes de que se siente a hacer los deberes. Los estómagos vacíos no son buenos amigos de los cuadernos. No dejarlos abandonados. Es muy probable que requiera pronto alguna indicación o unas palabras de ánimo, y necesita que alguien esté disponible. No es bueno que se le atosigue, pero sí agradecerá alguna oportuna y aislada visita de vez en cuando para preguntarle cómo va. Es importante que tenga un horario fijo: merienda, un poco de charla, estudio y cena, que no le permita remolonear y dejar las cosas “para luego”. El después, cuando hay deberes, no existe. Su horario debe estar integrado en el de la familia: mientras él trabaja, sus hermanos también estudian y mamá hace sus cosas. |
Esto quiere decir, que ni debemos despreocuparnos por completo, limitándonos a preguntar de vez en cuando: “¿Hoy no traes deberes?”, bajo la supuesta teoría de que este tema corresponde exclusivamente a la relación entre el colegio y el niño; ni tampoco ayudarles hasta el punto de hacerles directamente las tareas.
Descartar otros problemas
Si el niño no rinde y las horas pasan sin que vuelva la hoja, lo más probable es que le falte un buen estímulo o que esté desorientado sobre lo que tiene que hacer, y no que su coeficiente de inteligencia sea inferior al que le corresponde. Antes de empezar a desesperarnos podemos hacernos algunas preguntas: ¿leerá bien?, ¿entiende lo que lee?, ¿sabe realmente qué es lo que le han pedido en el colegio que haga?, ¿cuánto hace que no revisamos su vista y oído?, etc. Si descartamos cualquier problema de mayor entidad y el niño está sano, bastará con sentarnos diez minutos con él antes de que se enfrente a sus tareas y preguntarle qué le han puesto hoy para casa y si sabe cómo hacerlo. Satisfechas sus dudas, habrá que dejarlo solo y acudir diligentemente si les llamara.
Qué hacer si nos piden ayuda
Algo muy natural en los hijos es estudiar y después acudir a sus padres para que les tomen la lección. De esta manera están buscando una tranquilidad a la hora de acudir al día siguiente al colegio, pero si claudicamos, en cierto modo les hacemos inseguros. Deben estudiar y aprender a autoevaluarse. Así, ante la primera vez de: “Mamá ¿me preguntas a ver si me lo sé?... Tengo examen mañana de cono…”, es mejor no hacerlo para evitar que dependan de nosotros para estar seguros de si han estudiado bien o no. Pero como le “quitas” la posibilidad de “disfrutar de tu atención y tiempo” por un rato, le puedes contestar: “Escribe tú solo en un papel algunas preguntas, cierras el libro y te las contestas a ti mismo. Cuando acabes hacemos juntos…” y le propones un plan que le guste: dar un paseo, hacer repostería, armar un rompecabezas, etc.
Igualmente, la primera vez que pregunte: “Mamá ¿me corriges estos problemas/operaciones de mate?... los he hecho yo solo y quiero ver si están bien…”, no hay que caer en la tentación. Es bueno que el profesor se los corrija y vea dónde falla o si no, ¿cómo le va a ayudar? Además, los profesores se dan cuenta rápido de los niños que traen las cuentas siempre perfectas, pero en clase y en los exámenes se equivocan.
Ana Aznar
De la sección El Arte de Educar, de la Revista Hacer Familia N° 195
